Los Protocolos de los sabios de Sion son una falsificación de la policía secreta zarista, la Ojrana, y fueron publicados por primera vez en San Petersburgo en 1902, aunque solo alcanzaron una distribución masiva a partir de 1917 con la finalidad de culpar a los judíos de los males de la guerra y de la revolución. Había incluso una copia entre los efectos personales de Nicolás II encontrados tras su ejecución. Marx, Trotsky y Kérensky, por ejemplo, eran de ascendencia judía.
El texto básico en que se basaron los Protocolos se compuso a mediados de la década de 1890 por orden de Piotr Rachkovski, jefe de la delegación de la Ojrana en París. El texto se basa en buena parte en un panfleto contrario a Napoleón III publicado por Maurice Joly en 1864 y en la novela antisemita de 1868 Biarritz, escrita por Hermann Goedesche. Los rusos blancos llevaron los Protocolos a Occidente después de 1917 y, difundidos en Alemania por la prensa völkisch, dieron apoyo adicional a la «teoría de la puñalada por la espalda». Incluso antes de la llegada de Hitler al poder ya habían aparecido 33 ediciones alemanas.
En diciembre de 1901 Sergei Nilus afirmó haber traducido al ruso unos textos que en conjunto tituló Los protocolos de los sabios de Sion. Durante los primeros quince años, los Protocolos tuvieron escasa influencia, sin embargo a partir de 1917 se vendieron millones de ejemplares en más de veinte idiomas.
Los teóricos de la conspiración señalan generalmente que estas reuniones se habrían llevado a cabo en el Primer Congreso Sionista de Basilea (Suiza), del 20 al 31 de agosto de 1897, presidido por Theodor Herzl. Sin embargo, no hay evidencias que lo demuestren. Por otra parte, aunque hasta ahora no se ha demostrado la existencia de una organización llamada «Los sabios de Sion» o «Los ancianos de Sion», estos textos pretenden ser las actas levantadas por dicha organización.
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